Siete maneras de zafarte de las emociones negativas

Tanto si tenemos que decidir si comernos un pedacito más de pastel como presentarnos para un nuevo empleo, nuestras emociones afectan a todo lo que hacemos. Si queremos vivir la vida plenamente y abordar nuestras tareas cotidianas con optimismo, debemos cuidar de nuestra salud emocional.

Disfrutar de salud emocional no implica necesariamente que la vida nos vaya viento en popa. Nuestra salud emocional es dinámica y responde a lo que sucede a nuestro alrededor, a nuestra salud física y a una multitud de factores adicionales. No pasa nada por tener altibajos; de hecho, es completamente normal.

Tener una buena salud emocional significa que somos capaces de gestionar nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. Nos ayuda a adoptar mejores decisiones y a afrontar los desafíos de la vida con seguridad y resistencia. Trabajar la salud emocional te permite sentirte en paz contigo mismo. Disfrutarás de unas relaciones personales más gratificantes y avanzarás por la vida con la sensación de tener un cometido.

Aun así, en ocasiones experimentamos sentimientos negativos que no nos aportan nada a largo plazo. Peor aún: las emociones negativas pueden ir en detrimento de nuestra salud y nuestro bienestar. Pero ¿cómo podemos desprendernos de ellas?

A continuación recogemos siete estrategias para gestionar las emociones negativas cuando afloran, para que puedas vivir la vida como tú quieres.

Reconocer el sentimiento

Si estás triste, no intentes fingir lo contrario ni distraerte atiborrándote de comida poco saludable, sentándote largas horas frente a la televisión o matando el tiempo en las redes sociales. Si bien es cierto que todas estas estrategias pueden amortiguar el dolor durante un tiempo, con ellas no conseguirás resolver el problema. Reconocer y aceptar las emociones negativas es el primer paso para sentir curiosidad por qué las provoca y poder avanzar.

Respira hondo

Si te sientes enfadado o frustrado o te cuesta conciliar el sueño porque se te arremolinan los pensamientos en la cabeza, prueba a respirar. En ocasiones, algo tan sencillo como tomar unas cuantas respiraciones profundas puede ayudar a apaciguar la mente y a rebajar la tensión arterial.

Haz una pausa

¿Te abruma la labor que tienes entre manos? Haz una pausa. Aunque se avecine una fecha de entrega, tomarte unos minutos para dar un paseo al aire libre, respirar un poco de aire fresco y aclararte las ideas puede ayudarte a retomar la tarea con energías renovadas.

Suéltalo todo

Una manera fantástica de liberar los sentimientos negativos es expulsarlos mediante el movimiento. Expulsa la energía negativa con una vigorosa clase de spinning o corriendo en el parque, o deja entrar la energía positiva en tu vida bailando al son de tu canción preferida. Incluso un paseo por placer puede ayudar a aclararse el pensamiento.

Haz algo que te ponga de buen humor

¿Te gusta pintar? ¿Cantar? ¿Leer? ¿Pasar tiempo con tus amigos? Si notas que las emociones negativas se están infiltrando en tu vida, prueba a hacer una actividad que te distraiga y enseguida te reencontrarás contigo mismo.

Lleva un diario de tus emociones

Escribir un diario puede ser un modo maravilloso de procesar los pensamientos negativos. El hecho de tomarte unos minutos cada día para anotar tus pensamientos te ayudará a trabajar tus sentimientos difíciles y a tomar las riendas de tus reacciones. Si te cuesta comenzar, prueba a concentrarte en unas cuantas cosas por las que te sientas agradecido, en lugar de darles vueltas y más vueltas a los problemas.

Sé compasivo contigo

Por último, si la vida te está poniendo a prueba, no seas demasiado duro contigo mismo. Permítete experimentar plenamente tus emociones. Identifica qué ha desencadenado las emociones negativas, pero no te juzgues por experimentarlas. Piensa en lo que le dirías a un amigo en tu misma situación... ¡y sé tu mejor amigo!

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