¿Son universales las emociones?

Nuestra manera de comportarnos cuando sentimos las distintas emociones define nuestras interacciones con otras personas. Cuando les demostramos a nuestros amigos que estamos emocionados o nerviosos por algún motivo y ellos se comportan del mismo modo, sentimos una fuerte conexión con ellos.

En ocasiones incluso nos contagiamos involuntariamente de su sensación. Si algunas vez te sorprendes sonriéndole a la televisión, probablemente estés experimentando alguna forma de «contagio emocional».

Y no se trata de algo restringido a los seres humanos: si te pones a bailar emocionado, tu perro no tardará en imitarte.

Pero ¿de verdad ambos sentís lo mismo? ¿Son universales las emociones?

La experiencia universal de las emociones

Los científicos llevan siglos explorando la pregunta de si todos experimentamos el mismo espectro de emociones, desde Charles Darwin en sus escritos de la década de 1870 hasta los estudios del psicólogo Paul Ekman en la década de 1960.

Algunas emociones básicas, como el miedo, la alegría y la ansiedad, están directamente relacionadas con nuestra supervivencia. Si no sentimos miedo al ver a un oso pardo, probablemente no vivamos para contarlo. Estas emociones parecen estar inscritas en nuestros circuitos biológicos, y los humanos las compartimos con otros animales.

Ekman listó seis emociones básicas comunes a todas las culturas humanas: felicidad, tristeza, sorpresa, enfado, miedo y asco.2 Posteriormente, esta lista se amplió para incluir emociones más sofisticadas, como el orgullo, la culpa, el bochorno y la vergüenza. Al mostrar a personas de culturas aisladas imágenes de distintas expresiones faciales se concluyó que la reacción a las diferentes emociones parecía ser universal.

Sin embargo, en lo relativo a emociones más sofisticadas, como el amor, la admiración y la envidia, existen discrepancias acerca de si las experimentamos y reconocemos del mismo modo, lo cual proyecta una sombra de duda sobre la teoría original de Ekman.2 Incluso una expresión emocional tan sencilla como una sonrisa puede provocar una reacción diferente en culturas distintas.

La experiencia individual de las emociones

Incluso dentro de una misma cultura pueden existir divergencias en la manera de experimentar y manifestar las emociones. Piensa en tu propia familia y amigos más íntimos. Probablemente cada uno de ellos exprese sus emociones a su manera, y una leve ceja enarcada puede alterar por completo nuestra interpretación de lo que están sintiendo.

Los encargados de desencadenar las emociones son unos procesos cerebrales que evalúan el entorno físico, las experiencias pasadas y nuestras creencias de un modo exclusivamente individual. Y aunque podemos tener una gama de emociones similares, lo que a una persona le causa enojo a otra puede provocarle miedo.

Además, cada uno expresa las emociones a su propia manera: algunas personas lo hacen de manera explícita, mientras que otras son más reservadas. De ello se deriva que observar el comportamiento no siempre basta para afirmar que nuestras emociones son similares.

Un lenguaje emocional común

Otro factor que afecta dónde, cuándo y cómo expresamos nuestras emociones son las normas sociales.

Las llamadas reglas de expresión3 nos ayudan a encajar en nuestro grupo social. A menudo, estas expectativas guardan relación con la edad, el género, la cultura o la situación. Por ejemplo, las emociones que se espera que expreses en una boda serán muy distintas de las que se consideran aceptables en un funeral.

De manera que las emociones son una experiencia interna, pero la expresión externa de esos sentimientos tiene diversas funciones sociales y, para que dichas funciones sociales se satisfagan, es preciso contar con un lenguaje emocional común.

Tener un lenguaje emocional común nos ayuda a reforzar los vínculos en nuestra comunidad. Esta capacidad de entender e interpretar las emociones de otras personas y de empatizar con sus experiencias emocionales recibe el nombre de inteligencia emocional.

Intentando ser más sensibles a la hora de detectar los aspectos que diferencian el lenguaje emocional en el seno de una misma cultura y entre distintas culturas podemos desarrollar la inteligencia emocional y disfrutar de relaciones sociales más significativas con las personas que nos rodean.

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1 Liah Greenfeld (Psychology Today, 2013). Are human emotions universal?

2 Michael Price (Science Mag, 2016). Facial expressions – including fear – may not be as universal as we thought.

3 Susan Krauss (Psychology Today, 2012). The complete guide to understanding your emotions.

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